14-4-2013
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MANUEL BRACAMONTES
LUIS JUAN
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La educación no solamente es una preparación
para adquirir una cultura dada, un determinado estilo de vida. Educar es hacer
una evocación, no sólo a la productividad inmediata, no sólo de los valores de
la cultura presente, sino también y sobre todas las cosas a unos valores que se
extienden más allá de las culturas, más allá de cualquier cultura. He aquí por
qué una verdadera pedagogía debe buscar sus fines en una visión amplia de la
historia, en una contemplación histórica de esos datos permanentes, asimismo,
la educación puede encontrar su fin en esa visión del hombre y del niño que
puede resurgir de una consideración para el bienestar de una sociedad.
La educación no consiste únicamente en formar
a un sólo miembro de un grupo, sino en
constituir un ser que supere al presente y se aventaje así mismo, por tanto conviene observar cómo las técnicas
experimentadas en otro tiempo han podido contribuir a facilitar esa superación
y cómo los diversos pedagogos han concebido, cada uno de acuerdo con su
espíritu original, en la espera que le corresponda,
medios para asegurar este desarrollo del niño que constituye la grandeza del
hombre.
El desarrollo educativo no se logra sólo
mediante la realización de políticas educativas plasmadas en los cambios de
Planes y Programas formativos, ello va más allá, es necesaria la conciencia y
trasformación de los docentes, los grandes cambios parte del maestro, en las
aulas, tener en cuenta a los padres de familia, a la sociedad esta sociedad con
tantas carencias, cambiante, discriminatoria,
y retrograda en todo esto están inmiscuidas nuestras autoridades.
Esto no es una tarea fácil para el docente,
quien tiene que reconocer que, sus conceptos y acciones no siempre tienen una
intencionalidad educativa, que la metodología personal se ausenta
principalmente en patrones de imitación y con base en sus propias creencias y,
que muchas de ellas, no desarrollan la formación integral del individuo, ahí la
responsabilidad de cada maestro aplicar toda su ética, responsabilidad y
capacidad intelectual para integrar a los nuevos mexicanos a una sociedad tan
cambiante y avanzada donde las competencias son prioritarias para un desarrollo
personal y profesional, educar individuos capaces de adaptarse a los
requerimientos que el mundo exige.
Nos
pudiera preguntar cuál ha sido la labor del hombre para pasar nuestra
civilización de una fase salvaje hacia una más humana, la respuesta sin duda sería la reflexión del interior humano y su manera
de ser y actuar en su vida ordinaria y su interacción con el medio natural.
Los problemas sociales que existen y han
existido en la historia universal de la humanidad han sido resultado de una
inversión total de los valores humanos que enaltecen la dignidad del hombre
hacia aquellos que busca sólo el beneficio individual, generando desde luego
una mala comunicación y entendimiento entre los diferentes grupos étnicos.
Desde esta perspectiva los valores humanos
son un factor determinante en las acciones que realizamos, por lo que pueden
ser comprendidos y estudiados desde la perspectiva de las ciencias sociales y
humanidades, entendiendo a la primera como aquella que nos arroje las
estadísticas y números para que las ciencias humanas comiencen el análisis y den una razón a la forma de actuar
por parte de los seres humanos.
El siglo pasado nos ha arrojado un claro
ejemplo de las soluciones que se han podido realizar gracias al ejercicio de
estas dos ciencias. La llegada de la primera guerra mundial impacto fuertemente
la vida de la sociedad europea, pero lo que realmente sacó a flote lo que puede
llegar a ser una mala formación ética y cívica, sin duda fue las acciones que realizo
Hitler por alcanzar un ideal en el que no integraba todas las esferas sociales.
Al término de esta guerra y a pesar de tener
todos los factores en contra se pudieron desarrollar teorías psicológicas que
ampliaban de una forma más humana y científica los descubrimientos hechos por
Freud realizados apenas unas décadas atrás, estas teorías fueron realizadas y
experimentadas desde campos de concentración, arrojando nuevos nociones que
daban solución a los problemas emocionales de un número importante de personas
que vivieron este periodo
conflictivo. De igual forma surgieron
diversos filósofos judíos-alemanes que iniciaban una nueva perspectiva
filosófica – existencialista.
Pero el resultado más palpable para una
solución a problemas sociales (especialmente
para los países occidentales) fue la creación de la Organización de las
Naciones Unidas (ONU) que busca el desarrollo y bienestar social de todos los
estados miembros dignificando al hombre y promoviendo la vida pacífica y la
cooperación entre estos mismos.
La creación de la OCDE, ha sido otra búsqueda
de un progreso en el desarrollo humano encauzada a solucionar y mejorar las
políticas públicas mediante el diálogo continuo de los países afiliados.
Observando de esta manera que la comunicación y la cooperación entre los
pueblos sólo puede lograrse mediante la inclusión, la tolerancia y el respeto a
las autonomías sociales.
Estos mismos principios son encontrados en
las bases filosóficas de nuestra Constitución, principalmente en el artículo 3,
donde los valores que se promueven dentro de ella buscan desarrollar las
capacidades de los individuos de manera armónica, sobre saliendo las actitudes
cívicas de la justicia, el amor a la patria, la solidaridad, la igualdad y la
fraternidad.
Encontrándonos en un mundo en continuo
cambio, estos principios no deben de menospreciarse, ni mucho menos
sustituirlos por otros que pudieran parecer más modernos y encajarse a las
actualizaciones educativas. Una educación centrada en los valores sociales es una
educación siempre eficaz, pues sin duda los valores mueven la voluntad, que
como facultad decisiva será determinante para dirigirse hacia el bien común.
La concientización del medio y la reflexión
sobre las consecuencias que trae el hacer o dejar de hacer algo, da una mayor
certeza que la enseñanza es significativa, pues integra los conocimientos
nuevos a los previamente realizados, van haciendo una construcción sólida y
amplia de lo conocido. Cuando estos conocimientos son segados no encajan con la
realidad, por tal motivo, cuando se busca la realización de proyectos donde se
integren los temas estudiados para utilizarlos dentro de su medio, estos
ahondan en la reflexión de reconocer que los conocimientos son para la vida y
no sólo para la escuela.
Si se une a lo anterior, un pensamiento
crítico, se profundiza en los valores sociales y en la generalización de un
pensamiento científico, que cuestiona y es capaz de tener los conocimientos
precisos para dirigirse en su vida cotidiana
Las competencias que desarrollan dentro de la
educación, van dirigidas a incrementar las habilidades para responder a los
problemas la vida ordinaria, los problemas sociales estaría casi resueltos de
llevarse a la par una educación donde la solución a las respuestas estén ancladas
desde la vida común de los alumnos, en la que la escuela sea participe del
contexto natural de los niños y no como el paso que debe de darse solo por
tener la edad para asistir a ella.
Una propuesta educativa que integre las
necesidades psíquicas y físicas de los
alumnos jamás debe de olvidar que para desarrollar conocimiento debe de
enseñarse bajo habilidades que encuentren una respuesta a los estímulos
naturales del individuo, la práctica de los conocimientos debe estar expuesta
hacia la sociedad y para la sociedad, de esta manera las competencias para la
vida se prolonga a lo largo del camino
llevándolo a través de la disciplinariedad,
interdisciplinariedad y transdiciplinariedad también llamado
“pensamiento complejo”.
Concepto utilizado por el filósofo francés
Edgar Morín, el cual hace referencia al uso de un razonamiento capaz de
convivir y experimentar la realidad interpretando los aspectos biológicos y
culturales de una manera global.
La importancia de desarrollar este pensamiento
se encentra en comprender el mundo a través de un todo y a su vez con cada una
de sus partes, en donde una disciplina educativa repercute en otra,
experimentando el mundo en sus diferentes realidades y ampliando sus
conocimiento de una manera más real.
Ver el mundo desde un plano vertical
observándolo desde la cúspide da una visión totalmente diferente que si se
hiciera desde una forma horizontal, esto no sólo implica los conocimientos y
aprendizaje a desarrollar dentro de la escuela, sino que también implica la
comprensión mutua de los individuos, observándose como ser diferente y al mismo
tiempo común a todos los seres humanos.
De manera especial, el pensamiento complejo
vuelve a evocarnos la importancia de encontrar en las actitudes humanas una
solución para resolver los problemas de convivencia a través de los
conocimientos adquiridos.
Para que todo lo
anterior se lleve a cabo es necesario iniciar desde nuestra postura,
desarrollando en nuestros alumnos dicho pensamiento; mediante lecturas que lo
lleven a pensar, manifestar sus opiniones acerca de temas actuales desde
diversas situaciones, mediante debates, redactando cartas de opinión, leyendo
cartas de opinión y compartiendo sus conclusiones con sus compañeros,
escuchando a los demás con tolerancia y respeto, propiciando un ambiente donde
el alumno no se quede solo con la información proporcionada en el libro de
texto, si no que se indague más allá de lo visto en clase, despertando en él la
curiosidad por saber más allá de lo que dice un libro, todo esto respetando el nivel de desarrollo en
el que el niño se encuentre, pero también intentando llevarlo más delante de lo
que su edad dicta que puede hacer o aprender, recordando que los limites solo
los ponemos nosotros.
No es una tarea
fácil, pero alguien tiene que hacerlo y somos nosotros, los maestros, los que
podemos comenzar, porque en nuestras aulas tenemos personas que de acuerdo a su
edad y nivel son capaces de pensar de manera compleja, critica y que podemos
despertar en ellos la curiosidad por aprender “con, sin y a pesar del maestro”.
Ese será el mayor
reto, lograr en nuestros alumnos el aprendizaje autónomo y sembrar en ellos la
semilla para que lo desarrolle a lo largo de su vida.
Vamos entonces
comenzando con esta tarea, hagamos de nuestros alumnos los ciudadanos que México
necesita, seres pensantes, críticos y autónomos en su aprendizaje.
Hola maestro, felicidades por su inclusión en el mundo de los blog.
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